(Artículo publicado en la Revista Obras Urbanas número 54)
Francisco Berenguel Felices; Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos

En este artículo se exponen unos factores determinantes que permitan evaluar la viabilidad de los contratos llave en mano, para la provisión de infraestructuras públicas en España y se acompaña el procedimiento de evaluación que permite justificar la selección. El criterio seguido ha tenido en cuenta la situación jurídica actual en España, relativa a la contratación del sector público y la utilidad de los determinantes en el caso de que se introdujera el contrato de obras llave en mano dentro del marco legislativo. Para su definición se han tenido en cuenta, contratos desarrollados en España bajo la figura de proyecto y obra, e internacionales, en la modalidad llave en mano.

Se presenta en dos partes: La primera, describe los actores y factores que intervienen en los contratos de obras públicas, el análisis y gestión del riesgo , los tipos de contratos y las características que definen el contrato llave en mano. La segunda, el contrato llave en mano en España, los factores determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano, la evaluación de los factores determinantes, se resumen los casos estudiados para verificar los determinantes y se extraen las conclusiones alcanzadas.

Introducción

Los grandes proyectos de infraestructuras necesitan una estructura contractual compleja para responder a las necesidades del proyecto. Esta situación ha dado lugar al desarrollo de distintos tipos de contrato, que deberían de utilizarse considerando las características del proyecto a desarrollar, las cualidades de los actores que intervendrán en todo el proceso y los riesgos derivados de todos los elementos participantes. Elegir el tipo de contrato adecuado puede ser clave para alcanzar los objetivos buscados en un proyecto.

El contrato de construcción debe recoger los acuerdos alcanzados, relativos a la responsabilidad de cada parte frente a los riesgos inherentes al proyecto, durante la vigencia del mismo.

En el mercado de la construcción de grandes proyectos internacionales el método clásico de ejecución de obras, requiere la intervención de más agentes y más pasos intermedios en el proceso completo, multiplicando así los riesgos, especialmente de plazo y presupuesto. Motivos por los que ha sido desplazado por el llave en mano.

El contrato llave en mano es una modalidad que se ha ido concretando en el comercio internacional de construcción, a través de usos y prácticas de los agentes implicados del sector. Hoy en día es un mecanismo que potencia la inversión y que dota de seguridad jurídica a los operadores económicos.

Los contratos llave en mano tuvieron su origen en los Estados Unidos de América en los primeros años del siglo veinte en la producción de bienes de equipo, su práctica se extendió posteriormente al sector de la construcción, la industria del petróleo y del gas y como medio para la inversión en los países en vías de desarrollo.

El contrato de construcción llave en mano tiene por objeto la realización de obras de ingeniería civil, edificación o plantas industriales. Presenta las siguientes características: el contratista asume la responsabilidad global frente al cliente; aceptando específicamente, los riesgos de ingeniería, construcción, compras, montaje y puesta en marcha del proyecto; se obliga a la elaboración detallada del proyecto una vez concluida la obra (proyecto «as built») y adquiere un compromiso de plazo y presupuesto a cambio de un precio generalmente alzado. Ofrece estas ventajas: concentra en un único contratista diseño y obra; ofrece mayor rapidez al desarrollar en paralelo ingeniería y construcción; reduce la interlocución a dos actores; se eliminan o reducen las órdenes de cambio o modificados que generan desviaciones de plazo y presupuesto; ofrece ventajas en proyectos de tranferencia y desarrollos tecnológicos.

El contrato llave en mano implica especialización del contratista así como la obligación de éste de entregar un producto terminado. Por ello se considera dentro de la obligación global, realizar todas las prestaciones necesarias, coadyuvantes o complementarias de la obra. Es posible incluir otras obligaciones, como formación de personal, asistencia ténica u operación y mantenimiento. Lo anterior, en la mayoría de los casos puede tener como efecto que las ofertas sean sumamente complejas por lo que se tiende a formas selectivas de elección del contratista.

La estructura sobre la que descansa el contrato llave en mano implica la determinación de riesgos. Su reparto juega un papel preponderante en la estructuración económica y financiera del proyecto y en la determinación del precio que el cliente habrá de pagar al contratista. A mayor riesgo asumido por éste, mayor será el precio requerido.

A continuación se enumeran los actores y factores que intervienen en los contratos de infraestructuras públicas, así como la evolución del concepto de riesgo y los riesgos más significativos que se presentan en su desarrollo. Después se describirán los contratos modelo, los elementos que caracterizan un contrato llave en mano, se compara con otros tipos de contratos y se describe su situación en España. Por último, se definen los factores determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano y su correspondiente procedimiento de evaluación, que facilite la decisión acerca de la idoneidad de aplicar este contrato para el diseño y construcción de un proyecto.

Actores y factores que intervienen en los contratos de infraestructuras públicas

El desarrollo de un contrato de obras públicas siempre es complejo. El fin último del mismo va a ser disponer de nuevas infraestructuras o mejorar o corregir, las existentes; buscando que los usuarios finales de las mismas vean incrementada su seguridad y justificada su utilidad. Hay numerosos actores e innumerables factores que intervienen en el proceso, con mayor o menor protagonismo, más o menos decisivos, a lo largo del desarrollo del proyecto. A continuación se hace un repaso que pretende ser exhaustivo, de los más frecuentes.

El Cliente, en España, en el caso de una obra pública suele ser una Entidad del Sector Público. No obstante, a través de los mecanismos legales existentes, de financiación privada de obras públicas, puede tratarse de un Concesionario, que asume la inversión de la misma a recuperar con distintas fórmulas pactadas previamente.

En cualquier caso, las Administraciones Públicas del Estado, son otros actores significativos. En plural. Siempre estará presente la Administración contratante de forma directa, o indirectamente, si ha adjudicado la concesión de la infraestructura pública. Pero también, la Administración competente en aprobar y vigilar el impacto ambiental. La Administración encargada en poner a disposición los terrenos ocupados. Las Administraciones estatales, autonómicas y municipales competentes, afectadas, que deberán dar permisos temporales o definitivos y supervisar y aprobar el cumplimiento de los requisitos con los que se han dado.

El autor del proyecto, con las responsabilidades indicadas en la Ley de Contratos del Sector Público, que se comenta más adelante en el punto 8 de este artículo.

El Contratista, con las responsabilidades delimitadas en la citada ley y en el articulado del contrato firmado con el Cliente. Para el desarrollo de las obras habitualmente acudirá a subcontratistas, de distintas especialidades y capacidades, que ejecutarán o colaboraran en diferentes partes del proyecto. Fabricantes de materiales y equipos, suministradores, montadores, especialistas, etc. Todos ellos forman parte del equipo que bajo la dirección del Contratista ejecutan las obras.

Dirección de Proyecto/Dirección de obras, representante/s del Cliente, que puede pertenecer a su organización o ser contratado/os por el mismo, para controlar el cumplimiento de las condiciones contractuales del proyecto/obra, y en su caso, aprobar el proyecto, validar las unidades de obras ejecutadas y aprobar su abono, de acuerdo con las condiciones de pago fijadas en el contrato. Otro actor utilizado con más frecuencia en los últimos años es la Gestión integrada de proyecto externa, independientemente de la fortaleza técnica de la que disponga la Propiedad, suele ser un elemento cualificado neutral que asegura la calidad y verifica cumplimiento de hitos.

Ente financiero. Aunque tradicionalmente se han realizado y realizan las obras públicas en España con cargo a partidas presupuestarias de los organismos del Estado, cada vez es más común la participación de entidades financieras que participan directa o indirectamente en el desarrollo de los proyectos de infraestructuras públicas.

Auditorías externas, tanto técnicas como económicas, que desde una posición independiente informan del cumplimiento de contrato, de procedimientos seguidos, del estado del proyecto en los aspectos para las que hayan sido contratadas.

Afectados, afecciones del proyecto. Ya lo sean temporalmente durante la construcción de las obras o definitivamente, si ha derivado en expropiaciones de bienes o servicios, o porque la infraestructura una vez desarrollada altere significativamente las condiciones del entorno.

Usuarios. Siempre deben ser considerados en todas las fases del desarrollo del proyecto y según las circunstancias y características es conveniente tener reuniones informativas, por parte del Cliente y con la participación, si éste lo considera oportuno de otros actores de este proceso. Al final es importante que se produzca un grado de aceptación, y hasta de satisfacción, del usuario de la infraestructura pública. No hay que olvidar que la inversión en infraestructuras públicas siempre supone un gran esfuerzo económico, por lo que se hace necesario priorizar su desarrollo. La implicación de los usuarios en las distintas fases del desarrollo del proyecto puede ser determinante, ya que si éste produce rechazo, puede llegar incluso a pararse. Dando como resultado un gran perjuicio económico por la interrupción de la obra y por la no disposición de la infraestructura.

El Riesgo en los contratos de obras públicas

La determinación y reparto de los riesgos es importante para la estructuración económica y financiera del proyecto y en el precio que el cliente abonará al contratista. A mayor riesgo asumido por éste, mayor será el precio requerido.

El riesgo es un concepto ambiguo que puede ser entendido como la incertidumbre en la obtención de un resultado seguro en las diferentes actividades desarrolladas. A continuación se recogen diferentes definiciones de riesgo adoptadas por distintos organismos y expertos.

La definición de riesgo en el ámbito de la construcción, adoptada por los Estándares de Construcción Británicos Nº 4778 (1979), es «el efecto combinado de la probabilidad de ocurrencia de un peligro («hazard») definido y la magnitud de las consecuencias de la contingencia».

El Project Management Institute de Estados Unidos (1987), define un riesgo de un proyecto como «un evento o condición incierta que si ocurre afecta negativa o positivamente a uno o más de los objetivos del proyecto».

En los estándares  de Australia y Nueva Zelanda AS/NZS 3951 (1995), el riesgo se define de una forma más amplia, y probablemente más correcta, al incluir no sólo la pérdida, sino también la ganancia, sustituyendo la palabra peligro («hazard») por evento («event»), más neutral, ya que puede conllevar consecuencias positivas o negativas.

Marcos Serer (2001) sin embargo, considera que el riesgo conlleva daño, y lo define como «suceso susceptible de ocurrir que puede alterar el desarrollo normal de un acontecimiento previsto por la conjunción de unas acciones conscientemente programadas, produciendo un daño»

Nael Bunni (2003) analiza etimológicamente el origen de la palabra riesgo en diferentes idiomas, siendo las acepciones «oportunidad» y «peligro» las que mejor definen el concepto de riesgo aplicado en la construcción industrial. «Risk» en inglés está reservado para eventos adversos, desde un punto de vista científico. Basándose en los significados de las palabras peligro («hazard») y riesgo («risk») mencionados, Bunni define riesgo como «la probabilidad, o frecuencia, de ocurrencia de una contingencia definida por las consecuencias de que suceda dicha contingencia». Lo significativo de esta definición es que se da cabida también a potenciales beneficios y oportunidades, no sólo a las pérdidas. La responsabilidad de soportar la carga de un determinado riesgo puede de igual manera generar un beneficio por la parte que lo asume. Si el riesgo en mención no se materializó, la parte que asumió ese riesgo habrá recibido una remuneración por asumirlo, y al no materializarse, se traduce en beneficio.

La International Organization for Standardization en su Guía 73 (2009) y en la norma ISO 31000 (2009), define  riesgo como «el efecto de la incertidumbre sobre los objetivos».

Liliana Buchtik (2012), afirma que el riesgo no es un problema. El problema es algo que ocurrió. Mientras que el riesgo, algo que podría suceder. «Debido a la causa, puede ocurrir el riesgo o evento incierto, lo que provocaría el efecto en el proyecto».

La idea comúnmente aceptada está resumida por la ISO, riesgo es el efecto de la incertidumbre sobre los objetivos, y es importante entender que el concepto de riesgo puede generar pérdidas, pero también beneficios, a la parte que lo asume.

Hay innumerables riesgos en un contrato de obra pública y se han publicado numerosas clasificaciones de especialistas en la materia, desde distintos enfoques, como las de los mencionados Serer (2001) y Bunni (2003), o las de Grosshauser (1994), Nicklisch (2003), o Benson (2010). Sin pretender profundizar, a continuación se resumen y enumeran los que, a juicio del autor, son los más significativos:

  • Riesgo Cliente: Planteamiento del proyecto, solvencia económica, procedimiento selección contratistas y de adjudicación, organización seguimiento del contrato.
  • Riesgo Contrato: Relación contractual, definición de los objetivos del proyecto, reparto de riesgos, garantías, hitos económicos, hitos técnicos, plazo, procedimiento aprobaciones, recepción parcial y definitiva de la obra, penalizaciones/incentivos.
  • Riesgo Contratista: Solvencia técnica y económica, oferta, equipo y medios de trabajo propuestos.
  • Riesgo Financiero: Entidad u organismo, condiciones, mercado.
  • Riesgo Administraciones Públicas competentes: Permisos, requisitos medio ambientales, legislación laboral, servicios afectados.
  • Riesgo País: Legislación/seguridad jurídica, moneda, tejido industrial/empresarial, situación social, seguridad, comunicaciones, infraestructuras.
  • Riesgo Gestión del Contrato: Planificación y control, equipos, contrato, flujo de caja, costes, diseño, ingeniería, compras, construcción, calidad, puesta en marcha/entrega, proyecto “as built».

La Gestión de Riesgos en la industria del Gas y Petróleo y en la minería está utilizando con singular éxito el “BowTie Method” (método o diagrama de la pajarita), para prevenir en forma adecuada la ocurrencia de incidentes de alta consecuencia que puedan afectar a las personas, medio ambiente, activos y finalmente la continuidad operacional de la empresa. El método Bowtie es un método de evaluación de riesgo que puede ser utilizado para analizar y demostrar relaciones causales en escenarios de alto riesgo. El método toma su nombre de la forma del diagrama que se crea, que se parece a una pajarita.

Un diagrama de Bowtie hace dos cosas. En primer lugar, da un resumen visual de todos los escenarios de accidentes posibles que pudieran existir en torno a un determinado peligro (“hazard”). En segundo lugar, por las medidas de control que permitan identificar el Bowtie muestra lo que una empresa hace para controlar esos escenarios. La integración del sistema de gestión en un Bowtie muestra cómo los peligros son gestionados por una empresa. El Bowtie también se puede utilizar con eficacia para asegurar que los riesgos se gestionen a un nivel aceptable, es decir, se acepta que hay un riesgo y se trata de hacer todo lo posible para mantener el riesgo “tan bajo como sea razonablemente practicable” (As Low As Reasonably Practicable-ALARP).

Determinantes de la viabilidad de los contratos llave en mano para la provisión de infraestructuras públicas en España

El diagrama Bowtie se configura situando en el centro el Riesgo, a la izquierda se relacionan las causas raíces, el triángulo del mismo lado entre las causas y el riesgo es la denominada zona de prevención (“preventive controls”) o de primera oportunidad. A la derecha se relacionan los impactos en el contrato, a su vez, el triángulo situado entre los impactos y el riesgo es la zona de plan de recuperación o de segunda oportunidad. El tiempo se computa de izquierda a derecha. En la zona inferior de los impactos en el contrato aparecen los riesgos no identificados, para los que hay que disponer de un llamado “Plan B”. Las fuentes de los riesgos son: El EPC, el Mercado, el Cliente, los Inversores, el País. Todo el diagrama está dentro de un determinado contexto.

Tipos de contratos

Las Entidades del Sector Público en España contratan conforme a los regulado en el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de Noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público TRLCSP (BOE núm. 276, de 16 de Noviembre de 2011). Desde su entrada en vigor el 16 de Diciembre de 2011 se han introducido una veintena de modificaciones. El otro instrumento legal que regula la contratación de obras públicas en España es el Reglamento General de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, aprobado por el Real Decreto 1098/2001, de 12 de octubre». Las últimas modificaciones de ambos, TRLCSP y RGLCAP, vienen publicadas en el BOE de 2 de Octubre de 2015.

Las Directivas de la Unión Europea son actos legislativos en los cuales se establece un objetivo que todos los países de la UE deben cumplir. Las Directivas 2014/23/UE relativa a la adjudicación de contratos de concesión, 2014/24/UE sobre contratación pública y 2014/25/UE relativa a la contratación por entidades que operan en los sectores del agua, la energía, los transportes y los servicios postales, que tienen como plazo de trasposición el 18 de abril de 2016, recogen los tipos de contratos contemplados en el ámbito de la Unión Europea y que se enumeran a continuación: contratos públicos de obras, contratos públicos de servicios, los contratos públicos de suministro y los contratos de concesión.

Para la transposición de las Directivas 23, 24 y 25 de 2014, del Parlamento Europeo y del Consejo, se constituyó un grupo de expertos para la elaboración de la legislación de contratos (denominado GELEC) en enero de 2014, bajo la dirección del Director General de Patrimonio del Estado. Consecuencia de los trabajos del citado grupo, se decide conservar la estructura del TRLCSP de 2011, es decir, no es un texto nuevo. Existirán dos leyes: Ley de contratos del sector público y Ley de contratación en sectores especiales. El Anteproyecto de Ley de Contratos del Sector Público fue aprobado por el Consejo de Ministros el 17 de abril de 2015. Consta de 340 Artículos y 41 Disposiciones Adicionales, 10 Disposiciones Transitorias, Derogatoria y Finales y 4 Anexos.

El desarrollo industrial y tecnológico, así como el fenómeno de la globalización, imponen la adopción de nuevos modelos contractuales. Con motivo de esta evolución económica la contratación se somete a constantes revisiones que afectan a sus estructuras tradicionales, junto a los contratos típicos.

Los contratos internacionales más habitualmente utilizados son: el contrato tradicional (desing then bid); el denominado proceso acelerado de construcción (fast track construction); project management; contratos desing & build, llave en mano, producto en mano y mercado en mano, que suponen en ese orden una ampliación progresiva de las obligaciones asumidas por el contratista; los proyectos BOT (Buid-Operate and Transfer) o BOOT (Build-Own-Operate and Transfer); los contratos de engineering; Engineering, Procurement and Construction Management, (EPCM) y, por último, el contrato de estimación a libro abierto (OBE, Open Book Estimation).

Las dificultades encontradas en el sector de la contratación internacional han intentado ser paliadas a través de la elaboración de contratos modelo. Hay que destacar los propuestos como consecuencia de la intervención de asociaciones profesionales de ingeniería como FIDIC (Fédération Internationale des Ingenieurs-Conseils), EIC (European International Contractors Association) o RIBA (Royal Institute of British Architects), en Europa; ENAA (Engineering Advancement Association of Japan) en Japón; DBIA (Desing-Bulid Institute of America), el AIA (American Institute of Architects) y el AGC (Associated General Contractors of America), en América; y de otros organismos internacionales como UNCITRAL (Comisión de Naciones Unidas para el Derecho del Comercio Internacional), FED (Federal Reserve System) o Banco Mundial, entre otros. De esta autorregulación resulta un conjunto de reglas aceptadas internacionalmente por los participantes del mercado. Los principios de dichos contratos comerciales internacionales inspiran los criterios rectores del comportamiento exigible a los contratantes. El denominado «Libro de Plata» (Silver Book) de FIDIC de 1999, que fue publicado en marzo de 2000 y revisado en 2003, está dedicado a los Proyectos EPC/Llave en mano, y es un referente en el sector. El libro cuenta con tres partes: La primera, dedicada a definir las condiciones generales tipo de contratos de estas características. La segunda, es una guía para la preparación de las condiciones particulares. La tercera parte del libro incluye documentos tipo.

Características del contrato llave en mano

En el mercado internacional, el contrato de obra tradicional se correspondería con el denominado desing then bid, que implica la participación de tres partes: cliente, ingeniería y contratista. Desde el punto de vista jurídico se estructura sobre la celebración de dos contratos, uno entre cliente-ingeniería y otro entre cliente y contratista. Estas características llevan a que el procedimiento de actuación seguido en el contrato de construcción clásico es contratar por separado y sucesivamente, la redacción del proyecto y la construcción de la obra. La adjudicación del contrato de construcción se hace sobre la base de la documentación entregada por el proyectista. El contratista es responsable de ejecutar lo recogido en los documentos del proyecto. La naturaleza lineal del proceso convierte en la práctica al cliente en responsable de los errores u omisiones del proyecto, frente al contratista, durante la construcción. Existe poco incentivo para el contratista en minimizar o mejorar los costos. En realidad, puede originarse el efecto contrario. Cuando los contratos de redacción de proyectos y los de construcción son adjudicados en base a la mejor oferta económica, el contratista de la obra puede considerar los modificados como un medio para mejorar su resultado económico del proyecto. En este modelo de contratación no hay interrelación entre proyecto y obra al mismo tiempo, pues cuando se adjudica el contrato de obra, necesariamente ya ha finalizado el contrato de redacción de proyecto.

El contrato llave en mano a diferencia del contrato tradicional implica la celebración de un único contrato en el que el contratista asume la responsabilidad global frente al cliente. En la selección de este tipo de contratos puede tener una influencia decisiva la tecnología que se va realizar en el proyecto y que puede implicar cesión o venta de derechos de propiedad industrial. En determinados casos, puede incluir el contrato, la formación de personal y la asistencia técnica proporcionada por el contratista.

El contrato llave en mano incluye proyecto y obra. El contratista es responsable del diseño durante la construcción y, como resultado, lo es frente al cliente de los costos, errores u omisiones que se produzcan durante la ejecución de la obra. A diferencia de los contratos tradicionales de construcción, en los contratos llave en mano la elaboración detallada del proyecto tiene lugar una vez concluido el contrato, proyecto «as built. Como resultado, el contrato llave en mano ha demostrado ser eficaz, al reducir el período de ejecución del proyecto. El hecho de asumir concepción y ejecución de obra, condiciona el procedimiento de adjudicación del contrato, generalmente un procedimiento restringido o negociado; y también la función del cliente. Debido a que la adjudicación del contrato se realiza con un diseño desarrollado a nivel de proyecto de licitación, el contratista generalmente es seleccionado en base a haber presentado la mejor oferta, combinando la proposición técnica y el precio. Estos proyectos frecuentemente se adjudican a tanto alzado, aunque también puede serlo, garantizando un precio máximo.

El contratista asume los riesgos de un contrato llave en mano basándose en su experiencia en proyectos similares, conocimiento del mercado, del país dónde se vaya a ejecutar y de los estudios previos específicos del proyecto objeto del contrato. Además es habitual incluir en los presupuestos unas partidas para cubrir contingencias, que suelen ser porcentajes de determinadas partidas significativas y no suficientemente definidas en el momento de la firma del contrato. De todo lo expuesto, se infiere que los contratos llave en mano requieren contar con una completa información inicial para que los licitadores puedan ofertar ajustando precio y asumiendo riesgos limitados, de lo contrario, pueden ser más costosos para el cliente, ya que entonces deberán asumir mayor riesgo. Es importante considerar que este tipo de contrato suele restringir la competencia, lo que se traduce en precios mayores, al concentrarse en un único contratista suministros y servicios, prestados por empresas de perfiles diferentes. Esto tiende a excluir  a empresas con escasa capacidad financiera, limitando la competencia a empresas mayores, con solvencias técnica y económica contrastadas.

Con el objetivo de conseguir una reducción del precio por limitación de riesgos y contingencias se utilizan cada vez con más frecuencia, los contratos OBE. Contrato de Estimación a Libro Abierto OBE. El contrato de estimación a libro abierto, es muy interesante ya que hace posible al cliente obtener un precio competitivo en los proyectos complejos que conllevan elevados costos de preparación del concurso, que se repercutirían en el precio final ofertado por los licitantes. También es útil si el trabajo es difícil de especificar con precisión desde el principio, o si el cliente no está dispuesto a pagar las contingencias repercutidas consecuencia del riesgo asumido por los contratistas. Por último, poner de manifiesto que facilita la financiación externa al ser EPC.

El contrato de concesión de obras públicas tiene por objeto las mismas prestaciones que el contrato público de obras, con la diferencia de que la contraprestación dada por la Administración, es el derecho de explotación de la obra a realizar, derecho que también puede ir acompañado de un precio determinado. Normalmente el contrato de concesión de obras incluye el proyecto y ejecución de las obras necesarias para el correcto funcionamiento de la explotación. El contratista gestionará la obra bajo su riesgo y ventura. La gran diferencia con el Contrato Llave en mano es financiera. El Contrato de Concesión, por su naturaleza misma supone que el adjudicatario financia la inversión, que recuperará en el período de la concesión de la explotación. El Contrato Llave en mano es financiado por el Cliente, siendo habitual un pago inicial a la firma del mismo (dawn payment) y un plan de pagos por cumplimiento de hitos, de manera que el objetivo del Contratista es tener un flujo de caja positivo durante el desarrollo del proyecto. Es frecuente que en Contratos de Concesión, la sociedad concesionaria creada para gestionar el proyecto, realice la contratación llave en mano de la obra objeto de la concesión. Precisamente para asegurar costes y plazos de entrega. Se infiere pues la diferencia y compatibilidad entre contratos de concesión y llave en mano. El adjudicatario de una concesión de obra pública puede a su vez contratar llave en mano la realización de la infraestructura objeto de la concesión.

Otro tipo de contrato internacional que ha surgido para responder a las necesidades de los clientes, que no quieren ceder la responsabilidad, tal y como sucede en el contrato llave en mano, es el EPCM, Engineering, Procurement and Construction Management. Las diferencias con el llave en mano o EPC, Engineering, Procurement and Construction, son consecuencia precisamente del diferente grado de responsabilidad asumido por el contratista. En éste la responsabilidad del contratista es global, lo que supone firmar un único contrato para el desarrollo del proyecto que incluye la responsabilidad de la construcción. En el EPCM, el contratista desarrolla la ingeniería, tramita las adquisiciones, y gestiona la obra en nombre del cliente, pero no construye. El cliente se involucra directamente en el proyecto, firmando diferentes contratos con diferentes alcances: compras de materiales y equipos, construcción; de esta manera, el contratista actúa en nombre del cliente y gestiona la construcción, pero el responsable último de la misma es el propio cliente.

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