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Tecnifuego destaca la necesidad de protección contra incendios en las catedrales españolas

Tras el incendio producido en Notre Dame se ha convocado, el próximo 26 de abril, un Consejo de Patrimonio Histórico extraordinario, con el fin de analizar los planes de emergencia en catedrales y templos singulares.

Hasta que se conozcan los resultados de la investigación, y la causa del incendio de Notre Dame, los primeros indicios sugieren que se debió a un trabajo en el techo, que estaba forrado con plomo, y en proceso de restauración. Los incendios en el techo y tejados a menudo son causados ​​por el trabajo en caliente (soldaduras) en las restauraciones. Aunque muchas personas piensan que los templos son seguros porque sus muros y la bóveda son de piedra, sin embargo, para proteger la bóveda de la intemperie, se suelen emplear otros materiales, como son el plomo o el cobre, soportado por una estructura de madera.

De hecho, según han informado las aseguradoras, el 30% de los incendios en los edificios son causados ​​por este tipo de trabajos en caliente. En los últimos años, se han producido incendios en catedrales, como el de la York Minster en 1984, o el de la Catedral de León (1966) ambos causados por un rayo o el de la Catedral de Chartres que fue dañada por el fuego cinco veces, y perdió su techo en 1836 cuando tenía una estructura similar a la de Notre Dame.

En España se contabilizan 93 templos, entre catedrales, basílicas, monasterios e iglesias singulares acogidos al Plan Nacional de Catedrales (1997), entidad encargada de proteger y conservar este patrimonio histórico español, integrado por Estado, Comunidades Autónomas y Conferencia Episcopal.

Aunque sí existe un “Libro manual básico de seguridad y protección contra incendios en Ciudades Patrimonio”, incluido en el Plan Nacional de Patrimonio Histórico, que depende del Ministerio de Cultura, sin embargo en la carta de riesgos para las catedrales, asombrosamente, no se contempla el riesgo de incendio. Como cada templo está gestionado por un consejo diferente, existe variedad de criterios y diversidad en la adopción de los Planes de Autoprotección, aunque en general se puede decir que no existe una adecuada protección contra incendios en las catedrales.

Parece evidente que en España urge la inclusión del riesgo de incendio en el Plan Nacional de Catedrales, y que dicho riesgo tenga en cuenta el asesoramiento de los especialistas en la materia. Esta carencia ha alertado a las autoridades españolas, porque, según declaró hace unos días el ministro de Cultura, José Guirao, tras el incendio se ha convocado un Consejo de Patrimonio Histórico extraordinario, el próximo 26 de abril, con el fin de analizar los planes de emergencia en catedrales y templos singulares.

En este sentido, para que el Plan Nacional de Catedrales incluya y acometa el riesgo de incendios, se deben adjudicar cantidades económicas suficientes en el presupuesto anual. Y este es uno de los puntos clave del problema.

La protección de las catedrales y templos de interés histórico patrimonial debe ser acometida del mismo modo que un museo. Requiere sistemas (rociadores) y elementos desarrollados específicamente para su salvaguarda, agentes para la extinción que no son dañinos pero sí eficaces en la extinción, con total garantía del cuidado de las obras. Otro de los sistemas más eficaces es la detección de incendios precoz, con conexión a una central y que active las funciones de control programadas.

En esta línea y en un comunicado reciente, la Asociación europea de rociadores (EFSN) insiste en la instalación de rociadores automáticos en estos edificios: “La EFSN cree que un sistema de extinción de incendios (rociadores) en el falso techo de la estructura evitaría la propagación y retrasaría el incendio, aportando un tiempo clave a los bomberos para su total extinción”.

Una vez se consigue proteger un edificio histórico de estas características y valor patrimonial, es necesario realizar el adecuado mantenimiento, como garantía de la eficacia de unos equipos que no se usan salvo en condiciones extremas. Para realizar un correcto mantenimiento, se deben cumplir los requisitos señalados en el Reglamento de instalaciones de protección contra incendios, RIPCI, como por ejemplo, las empresas instaladoras y mantenedoras deben estar habilitadas, tener el certificado de calidad del sistema de gestión de la calidad (ISO9001), realizar los mantenimientos periódicos, guardar las actas de mantenimiento , disponer del carnet de habilitación profesional de los operarios para la realización de las labores de mantenimiento, etcétera.

TECNIFUEGO se pone al servicio de las administraciones encargadas de redactar el plan de protección contra incendios. Los especialistas consideramos que la protección es posible sin dañar el patrimono. Existen variedad de sistemas adaptados a las necesidades de cada edificio singular y de su contenido, incluidas las obras de arte. Bajo el asesoramiento experto, y una inversión adecuada, el patrimonio histórico y cultural estará a salvo.

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