REQUENA Y PLAZA rehabilita para el siglo XXI un emblemático edificio del corazón de Palma de Mallorca

REQUENA Y PLAZA, innovador estudio de  arquitectura e interiorismo, ha asumido el reto de rehabilitar y reconvertir para las demandas y necesidades actuales, el emblemático edificio del número 61 de la Vía Sindicato de Palma de Mallorca. La intervención completa, según el proyecto de Ignacio Vidal Nadal (BM Estudio) dará como resultado 8 viviendas, manteniendo su histórica fachada en esquina con la comercial Plaza Alexandre Jaume. 

REQUENA Y PLAZA tiene como objetivo principal la excelencia en la arquitectura y el diseño de interiores, innovar cada día en sus propuestas, y el firme compromiso de lograr un trabajo de la más alta calidad para sus clientes. Esta misión queda patente en esta obra, comenzada el pasado mes de octubre. A partir del respeto al carácter histórico de la ubicación y del propio edificio, la rehabilitación mantiene, y asegura para el futuro, la preservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad, incrementando su valor, al tiempo que lo repercute positivamente para atraer a quien demanda vivir en cercanía a la zona y área de influencia del corazón de Palma.

“Los acabados proyectados responden a un diseño natural y elegante, utilizando materiales nobles como la piedra o la madera. El objetivo es lograr una imagen plenamente contemporánea y una alta calidad, afín a los gustos y necesidades actuales de quien busca una ubicación excepcional y las máximas comodidades posibles hoy día”, explica Juan Luis Requena, socio fundador de REQUENA Y PLAZA

El edificio data de principios del pasado siglo XX, teniendo su última gran reforma en los años 80 del mismo. El inmueble, de unos 1.530 m2 en total, afronta una intervención completa tanto de estructura como de la cubierta, de la mano de. La fachada se mantendrá, respetando su carácter e historia, en armonía con los edificios aledaños y los estándares estéticos del centro histórico de la ciudad.

La obra que se entregará en mayo de 2021 supone un verdadero desafío en sí misma por las dificultades logísticas y de ejecución derivadas de su ubicación. Al tratarse de una zona peatonal y muy concurrida, con comercios operativos a diario en los aledaños, hay que garantizar que los accesos a los mismos sean cómodos y seguros.

Además, la entrega de materiales está limitada a una hora diaria, con lo que obliga a que los plazos logísticos de los suministros necesarios estén sincronizados hasta el mínimo detalle para no incurrir en retrasos y poder mantener el ritmo del proyecto. A ello se añade que, al ser un edificio entre medianeras, las demoliciones han tenido que hacerse en horario restringido para minimizar las molestias.

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