Skyline de Madrid con contaminación

Las grandes ciudades se vuelven más exigentes

Se crearon las llamadas “Zonas de Baja Emisión” con el objetivo de mejorar la calidad del aire para los ciudadanos, en grandes ciudades como Londres o Berlín; pues ahora se están estableciendo requisitos más exigentes para reducir aún más las emisiones de partículas  y NOx de los motores instalados en máquinas automotrices de obras.

Según la Directiva 2008/50/CE sobre calidad del aire, todos los Estados miembros de la Unión Europea han de garantizar que la concentración de ciertos contaminantes en el ambiente (incluyendo particulas muy pequeñas PM10 y PM2.5) no supera ciertos valores límite. Sin embargo, si estos niveles superasen uno o más umbrales de alerta especificados por esta Directiva, el Estado Miembro debe elaborar un plan de acción para reducirlos o limitar al menos la duración del exceso.

En la mayoría de estos planes de acción que ya se han elaborado hasta ahora, una de las soluciones más extendidas ha sido la implantación de “Zonas de Baja Emisión” en las que se restringe el acceso a ciertos vehículos contaminantes y solo se permite el acceso a los de baja o nulas emisiones. Más de 150 ciudades han puesto en marcha estas iniciativas para mejorar la calidad del aire; aunque en España, solo Madrid y Barcelona cuentan con ellas. Los vehículos más afectados son camiones, autobuses, autocares, furgonetas, turismos y motos, pero en ciertos países como Alemania, Austria, Suecia, Suiza o Reino Unido han empezado a establecer límites para máquinas automotrices de motor diésel que realicen trabajos de construcción dentro de las zonas.

El problema es que no existe en la Unión Europea un marco legal armonizado que regule la implantación de estas zonas de baja emisión. Ahora los requisitos que se exigen a las máquinas automotrices de obra varían de una zona a otra. Tanta es la diferencia que en algunas zonas se le exige a estas máquinas poseer un filtro de partículas diésel. Por eso ANMOPYC, consciente de la necesidad de las personas de estar protegidas contra la contaminación atmosférica, considera que las autoridades regionales y municipales que pretendan establecer zonas de baja emisión para la maquinaria de construcción no deberían establecer requisitos ambientales que fueran más allá de los fijados por la última fase de valores límite de emisión en vigor de la Directiva 97/68/CE, de manera que las máquinas nuevas que cumplan con toda la legislación europea aplicable puedan utilizarse en cualquier obra de construcción sin que se tengan que ser sometidas a modificaciones posteriores por los usuarios (por ejemplo, la instalación de un filtro de partículas diésel).

En este sentido, sería recomendable que se estableciera un periodo de tiempo adecuado entre la fecha de aplicación de una nueva fase de valores límite de emisión con arreglo a la Directiva 97/68/CE y la fecha de aplicación del régimen local de calidad del aire a fin de asegurar la existencia de un número significativo de máquinas que pudieran cumplir los niveles de emisión requeridos sin necesidad de modificaciones.

Para poder continuar utilizando en una zona de baja emisión, las máquinas para construcción en servicio que cuentan con motores que cumplen con fases previas de valores límite de emisión, las autoridades podrían permitir la realización de las modificaciones adecuadas en la máquina para reducir sus emisiones a los niveles vigentes de la Directiva 97/68/CE (retrofit).

En tal caso, estas modificaciones siempre deberían respetar lo siguiente:

  •  sólo se deberían exigir aquellas tecnologías y productos que sean técnicamente factibles y se haya demostrado adecuadamente su eficacia como, por ejemplo, los incluidos en el Reglamento CEPE/ONU nº 132;
  •  las medidas requeridas nunca deberían afectar a la conformidad de la máquina con otras legislaciones aplicables, en particular con la Directiva 2006/42/CE de máquinas.

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