Hacia una obra civil sostenible con prefabricados de hormigón

(Artículo publicado en la Revista Obras Urbanas número 50)
Alejandro López Vidal; Director Técnico ANDECE (Asociación Nacional de la Industria del Prefabricado de Hormigón) y Secretario Técnico Subcomité AENOR AEN/CTN 198/SC1 Edificación Sostenible

¿El porqué de la sostenibilidad?

Los términos de sostenibilidad y desarrollo sostenible aparecen continuamente mencionados en todas las actividades que tienen que ver con la utilización de recursos, la energía o que tienen un impacto sobre el territorio. El concepto de desarrollo sostenible no es nuevo [1], evolucionando en las últimas décadas hasta tener una importancia capital en muchas de las decisiones que se toman actualmente, especialmente en los países más desarrollados en que la preocupación por los efectos del cambio climático, la escasez de recursos energéticos o el crecimiento demográfico están teniendo una especial incidencia.

La construcción tiene una importancia fundamental a nivel económico, social (como generador de empleos o para cubrir una necesidad básica como la vivienda o la creación de infraestructuras necesarias) o medioambiental (uso de recursos naturales, energía, afecciones al medio). Si bien la dimensión medioambiental ha sido objeto de ciertas exigencias o limitaciones en determinados países o sectores productivos (especialmente en el industrial), en la construcción apenas había sido abordada.

Las administraciones y el resto de agentes son cada vez más conscientes de que el modelo de construcción realizado hasta la fecha cuenta con un margen de mejora muy importante y que inevitablemente hay que cambiar y que pasa inevitablemente por la mejora en las prestaciones y en los procesos de construcción, demolición y reutilización de las obras y sus componentes.

  • Emisiones de gases de efectos invernadero ↓ 30 – 40%
  • Consumos de agua ↓ 12 – 20%
  • Consumo de energía primaria ↓ 35 – 40%
  • Consumo de materias primas ↓ 30 – 40%
  • Ocupación de suelo ↓ 20%

Sin embargo, muchos de los preceptos y criterios de construcción calificados como sostenibles no son nuevos [2] y se vienen aplicando desde hace siglos, cuando seguramente se hacía un uso más responsable de los recursos disponibles, bien porque no cabía otra posibilidad o porque no cabía lugar para cierta cultura que ha provocado algunos excesos arquitectónicos.

No obstante, debe apuntarse que el concepto de sostenibilidad puede correr el riesgo de difuminarse por cierto abuso en su empleo. En este sentido hay que ser cautos tanto en la promoción como en la interpretación y aceptación de todo aquello que se ofrece como sostenible, debiendo ser puesto siempre en un contexto determinado. Por ejemplo, hay materiales de construcción que se presentan directamente como el adalid de la sostenibilidad frente a otros, sin considerar ningún otro factor o condicionante, ocasionando cierto escepticismo a medida que se incrementa la demanda de construcciones o productos sostenibles.

¿Cómo se mide la sostenibilidad?

Para su valoración, es fundamental contar con el apoyo de métodos o herramientas de cuantificación suficientemente avaladas y consolidadas que permitan medir y ponderar una serie de indicadores y de esa forma se determine el grado de sostenibilidad de un material o de una construcción. Debe hacerse además una clara distinción entre edificios e infraestructuras. Los edificios son espacios que deben asegurar un nivel superior de prestaciones en materia de habitabilidad que satisfagan unas condiciones mínimas de confort a los ocupantes (eficiencia energética, acústica, resistencia al fuego) que las infraestructuras no tienen, lo que ha motivado que los métodos de cuantificación o normas sostenibles disponibles estén mucho más desarrollados e implantados en el caso de la edificación.

tabla andece

Construcción de un puente off-shore mediante el empleo de cajones prefabricados de hormigón para la formación del tablero

Construcción de un puente off-shore mediante el empleo de cajones prefabricados de hormigón para la formación del tablero

Entre estas herramientas de cuantificación, se pueden destacar los sellos LEED [3] o BREEAM [4]. A pesar de la crisis económica, que se ha cebado con mayor intensidad en el campo de la construcción, se advierte una demanda creciente de este tipo de certificaciones, en especial en algunos edificios de titularidad administrativa o de empresas de cierta entidad que ven ésta una forma de promocionar su imagen corporativa, además de justificar el retorno de la inversión por la obligada introducción de algunas medidas de diseño en la construcción o rehabilitación de sus edificios.

No obstante, estas cuantificaciones no resultan sencillas ya que deben establecerse una serie extensa de indicadores, definir unos modelos de estimación de los mismos y ponderarlos según el grado de representatividad o importancia que se les atribuya. De esta forma, la sostenibilidad no es una característica que represente un valor absoluto, ni hay soluciones constructivas sostenibles o insostenibles: existen soluciones más sostenibles que otras.

De forma paralela, el desarrollo de modelos e indicadores que determinan el grado de sostenibilidad de una obra civil, se está basando en gran parte en muchos de los aspectos tratados en la parte edificatoria, aunque con la adición de ciertos matices específicos como son el hecho de que las infraestructuras tienen un mayor impacto sobre las zonas aledañas, o que pueden causar perjuicios o beneficiar a los residentes locales cercanos a la misma aunque no necesariamente sean usuarios directos. Todos estos conceptos se hallan actualmente en plena discusión en los principales comités de normalización, entre los que deben destacarse el comité europeo CEN/TC 350/WG6 y el comité internacional ISO/TC 59/SC17. Como ejemplo, deben reseñarse los proyectos de norma prEN 15643-5 [5] e ISO 21931-2 [6] respectivamente, para cuya aprobación aún pueden transcurrir 1 o 2 años.

Es interesante añadir algunos antecedentes en la obra civil, como son las evaluaciones de impacto ambiental (EIA) que permiten corregir únicamente los impactos asociados al diseño y la ejecución, o algunos programas de certificación de infraestructuras como el CEEQUAL [7] o el SUNRA [8].

En cuanto a los elementos y unidades funcionales que forman la infraestructura (la viga artesa de un puente, una tubería para la red de saneamiento, etc.) también pueden caracterizarse según su grado de sostenibilidad, para lo que habrá que prestar especial atención a su vertiente medioambiental a través de las declaraciones ambientales de producto. En vigor desde 2013, el Reglamento Europeo de Productos de Construcción (tema sobre el que ya hemos hablado en estas mismas páginas) [9] [10] introduce la posibilidad de que el fabricante de productos de construcción con marcado CE obligatorio añada a la información técnica ya existente, otra que identifique el comportamiento ambiental del producto a lo largo de su ciclo de vida, información que en primer lugar debe servir para que éste optimice su proceso productivo a través de una mayor eficiencia de los recursos (materiales, agua y energía), la minimización de residuos e incluso la innovación para utilizar energías o materiales alternativos; y por otro lado, suponga un impulso para contribuir a la concienciación colectiva de un modelo plenamente sostenible, algo que ya comenzamos a vislumbrar con la introducción de este factor en la toma de decisiones de la contratación pública [11].

¿Qué puede aportar la prefabricación de hormigón en este modelo de obra civil sostenible? [12]

Dentro de las muchas soluciones que ofrece el mercado para los múltiples campos de aplicación que requieren los edificios y las infraestructuras, se puede definir a la prefabricación, en general, como la variante industrializada de la construcción en hormigón. Si bien no se puede aseverar totalmente que industrialización y sostenibilidad son conceptos semejantes, sí que podemos asegurar que un mayor grado de industrialización en la construcción permite alcanzar un mayor grado de sostenibilidad.

A todas estas consideraciones que permiten distanciar a la construcción llevada a cabo por métodos tradicionales frente a una en la que gran parte de la obra es industrializada, deben añadirse a otros valores adicionales que ofrece la prefabricación en hormigón y que especialmente están aceptadas y valoradas en la obra civil, como la rapidez de ejecución, el mayor control de calidad, un cumplimiento más preciso de costes y plazos, mejores acabados, etc.

Por tanto, la construcción industrializada con elementos prefabricados de hormigón presenta un excepcional potencial de crecimiento sí el mercado y las políticas reglamentarias van introduciendo una mayor consideración hacia ciertos aspectos sostenibles. Como ejemplo revelador, la nueva versión de la certificación LEED 4.0 ha potenciado algunos indicadores en los que los elementos prefabricados de hormigón pueden contribuir a obtener la máxima nota posible en cerca de 20 parámetros, como por ejemplo, la menor perturbación de la parcela al no necesitar grandes espacios de acopio de materiales o de montajes, la mejora de la eficiencia energética, la reducción del efecto isla de calor, la posibilidad de utilizar elementos fabricados con hormigones reciclados o el suministro de materiales locales a una distancia máxima de 160 km. (100 millas), que coincide además con los radios habituales de fábrica a obra.

También hay que aclarar ciertos prejuicios que pueden considerarse equívocos. Algunos productos que se podría pensar que son menos sostenibles, como es el caso del hormigón armado por el impacto ambiental inicial derivado la fabricación del cemento y en menor medida a la contribución del acero, en la contribución global proporcionan unos valores más altos en cuanto a los indicadores de sostenibilidad medioambiental, al tener en cuenta el menor mantenimiento, la mayor durabilidad o el ahorro de energía, que en el caso de los elementos prefabricados de hormigón son factores claramente a su favor. No obstante, gran parte de las inversiones en I+D+i que se están llevando a cabo en torno al sector se centran en profundizar sobre materiales alternativos o complementarios como las fibras, el humo de sílice o aditivos mejorados, o en la reciclabilidad de los materiales, que permitan mantener o aumentar las prestaciones de los elementos prefabricados de hormigón, reduciendo igualmente sus impactos ambientales [13].

Dovelas y traviesas para red de ferrocarril en España. Las mayores exigencias funcionales, plazos, calidad y menor mantenimiento requeridos, convierten a las soluciones prefabricadas en dominadoras de hormigón en infraestructuras ferroviarias

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La nueva barrera de seguridad New Jersey, construida con plásticos y material reciclado a partir de neumáticos fuera de uso, supone una mejora respecto a los sistemas de protección convencionales porque absorbe mayor energía del impacto y reduce las emisiones de CO2 generadas durante el proceso de fabricación.

La nueva barrera de seguridad New Jersey, construida con plásticos y material reciclado a partir de neumáticos fuera de uso, supone una mejora respecto a los sistemas de protección convencionales porque absorbe mayor energía del impacto y reduce las emisiones de CO2 generadas durante el proceso de fabricación.

Referencias

[1] “Our Common Future: Brundtland Report”. ONU. 1987

[2] “I Foro Técnico sobre Construcción Industrializada con Prefabricados de Hormigón”. ANDECE. 2012

[3] LEED Leadership in Energy & Environmental Design. U.S. Green Building Council

[4] BREEAM BRE Environmental Assessment Method. Building Research Establishment

[5] prEN 15643-5 [4]- Sustainability of construction works – Sustainability assessment of buildings and civil engineering works – part 5: Framework on specific principles and requirement for civil engineering works

[6] ISO 21931-2: Sustainability in building construction — Framework for methods of assessment of the sustainability performance of construction works — Part 2: Civil Engineering Works

[7] CEEQUAL Civil Engineering Environmental Quality Assessment and Award Scheme

[8] SUNRA Sustainability – National Road Administrations

[9] “Nuevo Reglamento Europeo de Productos de Construcción”. Revista Obras Urbanas. Número 39. 2013

[10] “Reglamento Europeo de Productos de Construcción. Primeros 12 meses de aplicación”. Revista Obras Urbanas. Número 45. 2014

[11] “Manual Práctico de Contratación y Compra Pública Verde. Modelos y ejemplos para su implantación por la administración pública vasca”. iHOBE, Sociedad Pública del Gobierno Vasco. 2011

[12] “Módulo 10 Principios de construcción sostenible. Primer curso del Máster Internacional de Soluciones Constructivas con Prefabricados de Hormigón o Concreto”. ANDECE – STRUCTURALIA. 2015

[13] “Innovación y prefabricados de concreto: las dos caras de la misma moneda”. Construcción y tecnología en concreto. 2015

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