¿Es posible adelantar los plazos de entrega en una obra? Lean Construction lo hace posible

La metodología Lean Construction y Last Planner System es un conjunto de herramientas particulares y específicas del sector de la construcción enfocadas a mejorar la planificación y el control de la ejecución de una obra, enfrentando la dificultad de cumplir con los plazos de entrega acordados al inicio de una obra

Como parte de Lean Construction, la planificación colaborativa con subcontratistas y el uso de la metodología Last Planner System® en los proyectos y obras ha demostrado que son técnicas eficaces para reducir despilfarros y aumentar la rentabilidad de obras. Los planificadores suelen analizar la producción como suma de un conjunto de tareas individuales. Sin embargo, la metodología contribuye a entender y analizar la construcción como un flujo de valor, a identificar necesidades y restricciones derivadas o surgidas de clientes, administraciones y ejecutores y a resolverlas de forma colaborativa por medio de reuniones planificadas, frecuentes y metódicas, de forma que permiten anticiparse a las diferentes vicisitudes de un proyecto, a las posibles circunstancias cambiantes y a la rápida reacción ante la necesidad de modificar o adaptar algún requisito de cliente o de proyecto para no poner en riesgo ni la calidad, ni el valor añadido al cliente, ni el rendimiento. Las claves de LPS para garantizar el cumplimiento o incluso reducir los plazos de entrega son: en primer lugar, hacer equipo con las subcontratas y trabajar por el objetivo común más que hacer hincapié en las entregas de cada uno de los oficios. Segundo, definir la planificación de manera conjunta y con revisiones periódicas en equipo. Tercero, eliminar los desperdicios, los trabajos que no añaden valor. Y, por último, el liderazgo de la Dirección para impulsar el proyecto, apoyado por un experimentado equipo de consultores como Escuela de Lean.

Además de lo mencionado, la metodología Lean que propone Escuela de Lean para la ejecución de cualquier obra es poner el foco en la eliminación de actividades que no aportan valor, identificando 7 desperdicios: sobreproducción, reproceso, movimientos, transportes, esperas, inventarios y sobreprocesado. Todos ellos están presentes en obra, desde la elaboración del proyecto hasta la entrega, por lo que es fundamental identificarlos, cuantificarlos, analizarlos y establecer planes de acción que permitan su eliminación o reducción de manera permanente en las obras.

Gestión Visual para generar visión de equipo y compromisos

La planificación colaborativa se materializa en un panel Pull de suficiente dimensión que preside la caseta de obra. En cada sesión Pull, cada subcontrata, mediante tarjetas, indica el plazo de ejecución que puede asumir para cada tarea en cada sección, así como las restricciones asociadas a la partida de obra en esa zona. Es precisamente el hecho de que sean los propios contratistas los que redacten y fijen sus tarjetas al panel lo que vincula y genera compromiso público ante el resto de los participantes de la obra. Este hecho se va fortaleciendo, semanal o quincenalmente en función de la envergadura de cada obra, con la visualización de que los hitos efectivamente se van cumplimiendo, lo que anima al equipo de obra e incrementa la responsabilidad de no ser quien ocasione retraso en los plazos de entrega.

Comenzar con una nueva metodología que no está aún en el ADN de la empresa y que se está introduciendo en el sector, requiere de método, pero especialmente, de perseverancia en la aplicación y de rigor y disciplina en el seguimiento. Es aquí cuando el equipo directivo juega un papel clave, apoyando al equipo técnico y encargados de la obra para resolver y dirigir nuevas situaciones y posibles restricciones, apoyando y asegurando la correcta sincronización de subcontratas, mejorar los rendimientos de todos los participantes, y el seguimiento continuo de la obra. Además, es clave para garantizar el éxito de un proyecto de estas características, rodearte de profesionales con experiencia en el sector y en concreto, en la aplicación de la metodología, pudiendo ser trabajadores de dentro de la empresa o consultores externos, como Escuela de Lean.

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