Dos grúas Linden Comansa trabajan en el puente de Cádiz

Se trata de dos grúas torre 21LC400. Ambas han realizado sus labores, durante 8 años, en la construcción del Puente de la Constitución de 1812. Conocido como el “Puente de la Pepa”, une desde septiembre de 2015 la ciudad de Cádiz, con la localidad de Puerto Real, en España. Supondría un importante beneficio social y económico para la ciudad, que sólo contaba con dos rutas estrechas y obsoletas para salir de la ciudad y cruzar al otro lado de la bahía.

Con sus imponentes dimensiones, este puente atirantado domina las vistas desde cualquier punto de la bahía. Tiene una longitud total de 3.092 metros y sus dos pilas principales alcanzan los 185 metros de altura, dejando entre ellas un vano principal de 540 metros, y sujetando el tablero a una altura de 69 metros sobre el nivel del mar.

Pertenecientes al parque de maquinaria de la constructora Dragados, las dos grúas Linden Comansa 21LC400 han trabajado desde las dos enormes pilas, una de ellas situada al borde de la bahía en Puerto real, y la otra en medio del mar. El equipo de Eleva Grúas Torre, con sede en Sevilla, ha sido el encargado del complicado montaje y desmontaje de las grúas, así como de todas las labores de mantenimiento. “Las dos grúas han alcanzado una altura máxima de 195,6 metros. En la bahía de Cádiz es muy habitual que haya fuertes rachas de viento, con mucha mayor fuerza a semejante altura, lo cual ha dificultado mucho todas las tareas realizadas por nuestro equipo”, dice Tomás Criado, Gerente de Eleva Grúas Torre.

Montar las dos grúas supuso todo un reto, especialmente la situada en medio de la bahía. Una grúa móvil sobre una pontona (barcaza) ensambló la grúa a la altura mínima para poder instalar la jaula hidráulica de trepado: 14,2 metros bajo gancho. Con esta configuración, el equipo de Eleva Grúas Torre pudo empezar con las labores de trepado y montar los diez tramos restantes hasta llegar a una altura autoestable de 69,2 metros. A partir de esta altura inicial, la grúa comenzó a trabajar en la construcción de la pila. Conforme la pila iba ganado en altura, la grúa también se fue trepando hasta alcanzar una altura final de 195,6 metros. Al igual que la grúa situada en tierra, esta 21LC400 necesitó cuatro arriostramientos a la pila para asegurar que pudiera trabajar sin problema a tan respetable altura.

El trabajo de las 21LC400, ambas con carga máxima de 18 toneladas, ha consistido en la elevación de todo el armado de acero de las pilas y del hormigón y posteriormente de los tirantes que soportan el tablero del puente. Los motores de elevación de 110 kW han permitido a las grúas trabajar a una gran velocidad y eficiencia durante estos 8 años.

Durante la obra, un cambio en el diseño de los cajones metálicos que unen los tirantes a las pilas obligó al equipo de Ingeniería de Linden Comansa a encontrar ágilmente una solución a un importante imprevisto. Los cajones, que en un principio debían pesar menos de 18 toneladas para poder ser elevados y colocados en su lugar por las grúas, se convirtieron en piezas de más de 23 toneladas. La dirección de obra usó una grúa móvil de enormes dimensiones para el montaje de los cajones en la pila situada en tierra, algo imposible para la pila situada en el mar. En este caso, para que la grúa pudiera cargar estos cajones, el departamento de I+D de Linden Comansa tuvo que revisar y reforzar su cinemática (poleas, conjunto carro-ganchos, cable de elevación, etcétera) y los contrapesos hasta posibilitar que la 21LC400 pudiera elevar esta carga “extra” de forma puntual y bajo la supervisión de los técnicos de Eleva Grúas Torre.

El desmontaje, el mayor desafío

Una vez que las grúas Linden Comansa terminaron su trabajo en verano de 2015, el equipo de Eleva Grúas Torre tuvo que hacer frente a su desmontaje. Pese a que ambas grúas habían sido montadas con la misma configuración, en sus desmontajes hubo contratiempos diferentes.

La grúa situada en medio de la bahía fue la primera en desmontarse una vez que se terminaron los trabajos más importantes en el puente. La grúa contaba con cuatro vigas riostras a la pila, y la situada a más altura contaba con un peso de 10 toneladas y una longitud de 23 metros. Desmontarla con una grúa móvil resultaba imposible por la altura y por la presencia de los tirantes del puente, por lo que tuvo que ser la propia grúa torre quien se encargara de esta maniobra.

Cuando la 21LC400 ya había sido destrepada algunos tramos de torre, a la hora de girar se suscitó una interferencia entre la pluma de la grúa y la pila, por lo que fue necesario desmontar varios tramos de pluma. Para ello se usó una grúa articulada, situada en lo alto de la pila para realizar labores de mantenimiento del puente. Esta grúa fue desmontando tramos de pluma y contrapesos de forma secuencial, colocándolos en lo alto de la pila para que la grúa torre fuera descendiéndolos hasta el tablero del puente. De esta forma se consiguió reducir la pluma de la 21LC400 de 50 a 20 metros, y con este alcance la grúa torre ya fue capaz de girar libremente y de desmontar el arriostramiento.

La 21LC400 instalada en tierra fue montada más cerca de la pila que la situada en el agua. A la hora de desmontar tramos de pluma de la grúa torre, la grúa articulada en lo alto de la pila no alcanzaba al tramo de punta de pluma, así que fue necesario usar una pértiga de desmontaje de tramos de pluma, diseñada por el equipo de ingeniería de I+D de Linden Comansa para rebajar el alcance de la 21LC400 de 50 hasta 30 metros (dos tramos). Con este alcance, la grúa articulada ya fue capaz de desmontar el último tramo de pluma y dejar la 21LC400 con un alcance de 20 metros. Además, para conseguir esta reducción de alcance se tuvo que estudiar una nueva secuencia de desmontaje, trasladar el cabrestante de carro desde los 35 metros de pluma hasta los 15 y cambiar la punta de pluma. Finalmente, la 21LC400 fue capaz de desmontar los arriostramientos 4 y 3, dejando los dos más bajos a una grúa móvil, que tuvo que desmontarlos a través de los tirantes del puente.

Según Rodrigo García, jefe de montaje de Eleva Grúas Torre, el desmontaje de ambas grúas ha sido complicado, pero se ha realizado muy eficientemente: “Destrepamos y desmontamos la grúa instalada en mitad de la bahía en sólo 21 días de trabajo, cuando nos habíamos planteado posibilidades de más de 30 días. En el caso de la 21LC400 situada en tierra, tardamos sólo 17 días, pese a que tuvimos varios días en los que la meteorología entorpeció nuestras labores”.

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