BIM se sube al tren ligero

BIM se sube al tren ligero

(Artículo publicado en la Revista Obras Urbanas número 74)
Raquel Veneros Gómez, Arquitecto Técnico. Postgrado en Gestión de Proyectos BIM. BIM Manager en INECO

De un tiempo a esta parte, se oye hablar de BIM en todo foro técnico que se precie, la mayor parte de las veces mediante algún enunciado del tipo “BIM es el futuro”. Seguramente, y en función del desarrollo profesional del técnico, pueda considerarse así para muchos. Para otros, BIM es una realidad desde hace tiempo. En el ámbito internacional, cada vez son más las entidades, tanto públicas como privadas, que incluyen requerimientos BIM en sus pliegos, afectando a cualquier elemento del proyecto y a todas las etapas de la vida útil de la infraestructura.

Trabajar en un proyecto internacional desarrollado en inglés con metodología BIM, además la dificultad que puede representar el idioma, nos hace enfrentamos a nuevos retos, muchos de los cuales no habían sido planteados para proyectos en metodología tradicional y que requieren desarrollar nuevos procesos de trabajo.

El presente artículo se centra en un proyecto internacional de obra civil para el diseño y definición completa de las obras para la ejecución de un metro ligero enterrado, con una longitud de algo más de 2 km, con conexión a una línea ya existente. El diseño comprende un túnel de 2 km, 3 accesos de tren al túnel, un pozo de evacuación de personas y tres estaciones, implicando a muchas disciplinas de infraestructura al mismo tiempo. El objetivo BIM definido por el cliente se centraba en obtener unos modelos funcionales en 3D del túnel y trazado de las vías, desarrollando toda la documentación gráfica en 2D y la obtención de los modelos BIM, en todas sus disciplinas, para las estaciones, emboquilles de acceso del tren desde el exterior y el pozo de evacuación de los pasajeros en caso de emergencia, a partir de los cuales se puedan extraer planos y mediciones. Asimismo, el cliente requería garantizar en todos los modelos la ausencia de colisiones que impidan, compliquen o supongan un sobre coste en el momento de la ejecución de la obra. A todo lo anteriormente indicado, se añade la dificultad de trabajar con diferentes equipos de diseño, de diferentes países, con diferentes niveles de conocimientos y experiencias en metodología BIM.

Al enfrentarnos a la gestión de un proyecto de esta naturaleza en BIM resulta fundamental conocer y analizar no sólo los requerimientos del cliente expuestos en el pliego, sino, además cuál es el alcance de los trabajos, a quién afecta, cómo se van a realizar, entre otras muchas variables.

Un proyecto con condicionantes complicados

Al ser un proyecto de infraestructura ferroviaria, por su naturaleza se requería un equipo de trabajo con una amplia experiencia en todas las disciplinas más relevantes como túneles, instalaciones especiales, edificación de estaciones enterradas, estructura, etc., lo que dio lugar a un equipo muy heterogéneo, incluyendo profesionales de naturalezas muy diversas y localizaciones en diferentes países Si bien todos conocemos la importancia de la coordinación interdisciplinar en proyectos de este calibre, en el caso de proyectos BIM esta cobra relevancia superlativa; una adecuada gestión y anticipación multiplica de manera exponencial las posibilidades y beneficios del trabajo colaborativo en comparación con la metodología de trabajo tradicional.

La nueva red de tren ligero proyectada exigía aplicar una serie de características comunes a todos los elementos que conforman la nueva línea: secciones transversales del túnel y emboquilles de entrada, sección transversal de la caverna de las estaciones y acceso de peatones hasta los andenes, entre otros muchos.

Otro condicionante muy importante, y que influía constantemente en el diseño, eran las fuertes medidas requeridas de seguridad y de evacuación de los pasajeros, que obligaron a la variación del diseño prácticamente de forma continua e iterativa hasta casi el comienzo de la fase de proyecto constructivo.

Como suele ocurrir en este tipo de proyectos, la definición del diseño y los cambios a los que se somete a lo largo del tiempo no sólo se ven afectados por el propio desarrollo del proyecto sino también por diversos condicionantes inducidos por agentes externos que participan del mismo de manera más o menos directa: además de la empresa operadora, gobiernos de las diferentes administraciones, entes reguladores técnicos, entre muchos otros, suelen tener opinión vinculante e inducir cambios relevantes. En este proyecto, los cambios se producían de forma constante y las modificaciones resultantes debían quedar reflejadas de manera prácticamente instantánea para permitir su presentación a los diversos agentes involucrados para su aprobación antes de poder continuar con los trabajos del diseño.

Planteamiento BIM

Los condicionantes expuestos anteriormente suelen ser muy comunes en este tipo de proyectos y es esencial su adecuada consideración a la hora de plantear el Plan de Ejecución BIM, o BEP (por sus siglas en inglés: BIM Execution Plan). Con este propósito, resulta fundamental asegurar que la determinación de los usos BIM requeridos en el pliego, así como los procesos de trabajo, interrelación de los diferentes tipos de software a utilizar y demás aspectos relevantes del proyecto queden debidamente recogidos en el BEP.

La estructura del documento BEP incluyó apartados como: descripción general del proyecto, roles y responsabilidades, niveles de detalle de modelado, usos BIM, clasificación de elementos, estándar de clasificación, etc. En el caso en cuestión, el pliego no determinaba ciertos apartados como, por ejemplo, estándar BIM a aplicar o formato de los entregables BIM y por ello se incluyó en este plan una propuesta que el cliente aprobó posteriormente.

Otro punto fundamental en el planteamiento del proyecto BIM fue analizar y estudiar con qué software trabajaba cada disciplina a fin de asegurar de forma anticipada si esos programas trabajaban en el entorno BIM, qué documentación se podía obtener de cada uno y cómo se podrían interrelacionar con el resto de los modelos obtenidos.

En total se obtuvieron 32 modelos, incluidos modelos topográficos, obtenidos desde diferentes softwares: Istram, OpenBrigde (Bentley), Revit (Autodesk), Dynamo (Autodesk) y Allplan. Todos ellos utilizaron, como apoyo para desarrollar los modelos, programas de diseño en 2D como Microstation o Autocad.

El reto de la colaboración simultánea a nivel global

Como se ha mencionado anteriormente, el equipo de trabajo quedó formado por profesionales de diferentes disciplinas y países, cada uno con sus propias realidades a nivel técnico, pero también a nivel relacional y hasta socio-cultural, aspectos que incidieron en gran medida en el desarrollo del proyecto. A esto hay que añadirle una marcada disparidad en el nivel de conocimientos BIM de los diferentes equipos y que no todos los miembros de los diferentes equipos habían trabajado en un proyecto realizado de forma completa en BIM. La experiencia nos ha enseñado que no todo el mundo tiene o ha trabajado al mismo nivel en un proyecto BIM, como tal. Si bien es cierto que cada día nos encontramos más con técnicos con experiencia en modelado, también es una realidad que modelar no es lo mismo que desarrollar un proyecto en BIM.

El éxito final de un proyecto en BIM implica entender y cumplir con los objetivos del cliente siguiendo una metodología cuya base principal, son modelos de datos digitales en 3D, sin descartar continuar con el apoyo de otras herramientas como los planos en 2D. En este sentido, fue necesario definir un nuevo proceso de colaboración e intercambio de información, ya que no todos los equipos de trabajo disponían de todas las herramientas de software necesarias. Además de compartir los modelos en formato nativo de forma periódica para que los diferentes equipos obtuvieran la información más actualizada de las demás disciplinas, se determinó de manera complementaria realizar el intercambio de modelos a través del formato IFC, ya que los softwares antes mencionados no solo exportan a este formato, sino que, además permiten la inserción en el mismo. De esta forma cualquier integrante del proyecto, tanto los que tuvieran que trabajar en BIM como aquellos que no, podían obtener información actualizada de manera rápida y eficiente mediante visualizadores gratuitos IFC. Cabe destacar un punto importante y que hubo que estudiar con detenimiento: el tratamiento de las coordenadas de cada programa para que al exportar a IFC o en el proceso de estudio de las colisiones, todos los modelos quedaran situados en el lugar geográfico apropiado.

Una vez que se obtuvieron todos los primeros modelos BIM y todos los modelos funcionales en 2D, en IFC, llegó la hora de comprobar la coordinación 3D entre ellos. El resultado, como era de esperar, un auténtico desastre. No todos los modelos estaban en las mismas unidades de trabajo, y muchos de ellos ni siquiera estaban situados en el mismo lugar geográfico. Realizado el análisis, identificar y corregir los errores y los problemas, se desarrolló e incluyó en el proceso de trabajo un procedimiento básico de modelado que requería que cada coordinador BIM efectuase una comprobación de los puntos conflictivos y otros aspectos generales antes de compartir el modelo con el resto de los equipos de otras disciplinas.

Sin embargo, las identificaciones de los puntos conflictivos se realizaron mediante la visualización compartida de modelos BIM durante las reuniones de coordinación BIM – vía Skype, facilitando y simplificando el trabajo a la hora de tomar decisiones y definir el diseño a los diferentes equipos implicados.

Como ejemplo sirva el estudio que se realizó en los emboquilles de la línea del proyecto. Para ello se disponía de 3 modelos: topográfico, vías y portal. Y cada uno de ellos obtenido en diferente software: Istram y Openbridge (Bentley). La primera vez que se vincularon los modelos generados, con un diseño preliminar, se pudo apreciar que no solo no se cumplía con las distancias mínimas de acera para su uso futuro por peatones sino también – y mucho más preocupante – que parte del portal invadía la cimentación de los edificios existentes y proponía un diseño completamente inviable desde un punto de vista de ejecución técnica. Las herramientas BIM permitieron realizar muy fácilmente tantas secciones como fueron precisas para comprobar que la corrección del diseño libraba las cimentaciones existentes y cumplía con los anchos mínimos que la regulación urbanística exigía.

Un error típico que se suele cometer en proyectos BIM, debido principalmente a no estar aún habituados a trabajar con modelos en 3D, es el no interiorizar la capacidad funcional de acceder y estudiar cualquier punto del diseño propuesto. Esto ocurrió en el pozo de evacuación de pasajeros. El proyectista sí era consciente de que el pozo debía conectar con el túnel, pero olvidó que podía comprobar si la cota del túnel y la cota del pozo eran compatibles para la evacuación. A falta de 4 días de la entrega final de la documentación al cliente en la fase de proyecto básico, y con el conjunto de planos ya preparados, se observó que el acceso al pozo de evacuación desde el túnel presentaba una diferencia de cota de más de 8 metros. En otra circunstancia, habría corrido el pánico, pero al tratarse de un proyecto en BIM, la corrección y los cambios en la estructura del pozo y en la documentación generada se pudieron a realizar en tan solo 1 día, evitando retrasos y cumpliendo así con los plazos acordados con el cliente.

BIM se sube al tren ligero

Imagen Pozo de evacuación con error cota encuentro

BIM se sube al tren ligero

Imagen Pozo de evacuación con cota corregida

La integración y complementariedad de BIM y los métodos tradicionales

Durante todo el proceso de diseño de línea de tren ligero, no se podía olvidar que debían convivir el trabajo con Herramientas en 2D con la metodología BIM. Además, y siguiendo el pliego del cliente, el entregable de la documentación final del proyecto se debía hacer de forma tradicional: planos en 2D y un presupuesto en formato Excel. No se solicitó la entrega de ningún modelo, pero se decidió, entre el jefe del proyecto y el BIM manager, realizar la entrega de todos los modelos utilizados en formato IFC para facilitar la revisión de los modelos y de paso, confirmar que se había utilizado la metodología BIM, tal y como había exigido.

Para obtener la documentación 2D en forma al estándar exigido, fue esencial comprobar y asegurar que dicha documentación extraída desde los modelos BIM, cumplía con los requerimientos exigidos en el pliego, que especificaba, entre otras cosas, una nomenclatura de capas concreta. Para ello fue necesario realizar varias pruebas con los diferentes softwares empleados, hasta confirmar que el entregable era correcto. Este proceso también fue incluido en el BEP anteriormente mencionado de forma que cualquier nuevo integrante en el proyecto, pudiera consultar y trabajar apropiadamente.

Un punto destacable al trabajar en BIM, no sólo es obtener una documentación de mayor coherencia entre las diferentes disciplinas sino que, además, la posibilidad de visualizar todo el proyecto con modelos 3D coordinados, resultó un valor clave para dar tanto al cliente como a los miembros del equipo una idea más realista del diseño propuesto, así como una clara y sólida argumentación para la justificación del mismo.

La coordinación, un elemento clave para el éxito de proyectos BIM

Cierto es que para que un proyecto llegue a buen término, es necesario una gestión pensada y planificada pero cuando se desarrolla en metodología BIM, la gestión BIM debe poner una especial atención, ser aún más exhaustiva, profundizando en ciertos aspectos en los que hasta ahora no habíamos reparado. Además, como cuando en este caso, conviven e interactúan la metodología tradicional con la metodología BIM, es preciso estudiar el proceso de trabajo de cada disciplina, ver si le afectan los requerimientos BIM o no, desarrollar el proceso de trabajo más efectivo, conocer cómo interactúan las múltiples disciplinas en el proyecto, qué información aporta y cuál necesita cada una u organizar los diferentes procesos de trabajos, por citar algunos ejemplos, antes de comenzar los trabajos de modelado sin olvidar el resto de la gestión del proyecto.

Gestionar un proyecto en BIM es complejo, y comparable a conseguir el funcionamiento armónico de una máquina cuyos engranajes se encuentran a priori desmontados. Es necesario ver cuantas piezas participan, analizarlas para saber qué función cumple y cómo funciona cada una, las relaciones entre las diferentes piezas, como encajan entre ellas, etc. para conseguir que esa máquina funcione. Sin embargo, una gestión adecuada nos permitirá obtener el producto deseado aprovechando todo el potencial y ventajas de la metodología BIM, imposibles de conseguir mediante el enfoque tradicional.

*Imágenes cedidas por INECO.

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